lunes, 15 de octubre de 2012

Rock of ages


Sister christian fue la primera en caer, y en menos de 10 minutos ya habían destrozado cuatro himnos del glam. Poison, guns n roses, night ranger y David Lee roth fueron mancillados, humillados y reducidos a despojos. Se trataba de no dejar a nadie vivo. Simplemente tomar un puñado de canciones y con ello armar una historia basada en el video de welcome to the jungle de Nigel dick, que catapulto a la fama a los guns por allá del 87.


La historia es nefasta, aciaga, ominosa, fatídica inefable y deplorable, donde la premisa chica conoce a chico, chica y chico se gustan, se besan y se enamoran. En el transcurso de su romance acaban discutiendo por alguna tontería (en este caso en particular, un desafortunado malentendido) pero finalmente se reconcilian y el amor triunfa por encima de todas las cosas.


No tiene una pizca de originalidad, es como ver un capítulo de Glee (que de por sí ya es intragable que tocaran a monstruos como queen y foreinger) pero con treintañeros rememorando sus épocas perdidas. ¿Cuál es la intención de esto?, ¿Por qué vi destrozada mi adolescencia en dos horas?. ¿Acaso no existe ya respeto por los musicales? O más aun por el metal. Que decídase devoraba niños y adolescentes, Satanizado, segregado, discriminado, maldecido, condenado y repudiado. ¿Pero dónde quedaron Motorhead, Black Sabbath o UFO? ¿Demasiados duros para la historia que nos ocupa? Puede que sí. Como se atreven siquiera a ignorar piedras angulares como judas priest, Iron Maiden, Angel Witch u ozzy osboure.


El intento de guiño por parte del escritor de incluir el capítulo de la PMRC en la historia es por demás patético. Para quien no este enterado la Parents Music Resource Center fue una asociación de esposas ociosas de diputados y senadores que busco prohibir el metal a principios de los ochentas llevando a juicio a varias bandas por las que desfilaron gente como rob halford, dee snider, alice cooper y ozzy osbourne acusados de corromper a la juventud.


Satanismo, violencia, mensajes subliminales (que de por si es hilarante), lenguaje no apropiado y hasta suicidios de jóvenes fueron los cargos por lo que se trataron de condenar en su momento. Y que tuvo como resultado la etiqueta en los discos que todos conocemos como Parental advisor. Partiendo de esta óptica ahora es reducido a una patraña de película, que busca en contentar casi en exclusiva a la “generación High School Musical”.


Las actuaciones son melosas, desencajadas, forzadas. Nadie se cree el papel de rockero ni siquiera el mono que usaron como recurso cómico. Sentí que estaba viendo un capítulo de hanna montana con mi hija. Ni la ambientación termina por convencer. En resumen una bazofia que no merece más líneas. 

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