jueves, 26 de julio de 2012

Añoranzas y pesares - Tad Williams

 Esta saga es una maravilla, que nadie ha volteado a ver. Permanece inmaculada, pura y bien plantada. Se trata de una trilogía original que posteriormente dado su volumen se partió en cuatro partes llamadas “El trono de hueso de dragón”, “La roca del adiós”,  “A través del nido de ghants” y “La torre del ángel verde”. En lo personal cometí el error de leer el señor de los anillos a muy temprana edad, lo cual tuvo como consecuencia que a pesar de haberme enganchado hasta la fecha en el género de la literatura fantástica, no había nada a la altura. Ni siquiera los treinta mil volúmenes de dragonlace.


Tad Williams es más conocido por su literatura juvenil e infantil. Por lo que leerle esto es sacarlo de contexto y ver la terrible influencia que Tolkien ha tenido en él. Es el equivalente de los miserables en su género. Una historia épica, larga con muchos personajes entre calados que llevan un ritmo frenético pero digerible.

La historia gira en relación al pinche de cocina Simón CabezaHueca, quien pasa sus días entre la ajetreada rutina diaria del castillo en los últimos años del viejo reino y los primeros del nuevo. Cuando el nuevo orden se encuentra en mitad de una crisis de sospecha y descontento debido a la enemistad entre el Supremo Rey Elías y su hermano Josua "El Manco", el nuevo dirigente forma una alianza sobrenatural con el Rey de la Tormenta que antes había sido Sitha, a través de un "alquimista" llamado Pryrates. Simón se ve obligado a huir hacia lo desconocido, armado tan sólo con un ejemplar de la biografía de Juan el Presbítero que perteneció a su mentor, un gran sabio llamado Morgenes Ercestres, doctor en el Castillo de Hayholt y alquimista, que murió defendiendo a Simón. Este último le encarga dirigirse a Naglimund, fortaleza que pertenece a Josua, en donde podrá encontrar refugio.


A medida que Osten Ard se desgarra, la narrativa se divide en distintas partes a través de la visión de personajes paralelos como el duque Isgrimnur de Elvritshalla, Maegwin, la hija del rey Lluth de Hernystir, o Tiamak, un escriba del lejano sur. A pesar del terror, el hambre y el desconcierto general, Simón logra permanecer a salvo con la ayuda de varios compañeros de viaje de distintas razas.


La historia crece y evoluciona junto con el personaje simón quien comienza, como un preadolescente interesado en los juegos y a esconderse de Raquel el dragón su tutora, y termina siendo un hombre que dirige campañas de rebelión en una guerra civil. No está predestinado a nada, y asume sus obligaciones conforme madura su psicología. Sus compañeros en especial Binabik, un qanuc que monta una loba, fungen como su guía. Sobre todo con sus roces amorosos de la princesa miramiel.


Los personajes relevantes se cuentan por docenas, con varios asumiendo el protagonismo a lo largo de las bifurcaciones de la tramas. El mundo creado por Williams es rico y profundo al grado de anexar en cada libro un apéndice con acotaciones y refranes de las diferentes lenguas habladas por las razas que habitan Osten Ard.


Un acierto de Williams es el manejar los pueblos y las culturas de una manera muy realista, con sus acotaciones apegadas a las culturas europeas. Por lo cual sus símiles hacen ver que los Rimmerios tienen paralelismos con los vikingos, los Nabbanos con los romanos y bizantinos. Mientras los Erkynos se acercan a los ingleses. Y los sithas y las nornas a los pueblos hindúes. A pesar de la predominación del politeísmo imperante de las mitologías germánicas y celtas, debido a la cantidad de pueblos retratados en la obra. Encontramos uno de los puntos fuertes de la novela.  La religión principal de los humanos una versión reinventada del cristianismo con una que otra referencia nórdica, cuya figura principal, Jesuris Aedón murió ejecutado al ser clavado boca abajo en un árbol. Y conforme más avanzamos en la novela las referencias cristianas apostólicas romanas adquieren mayor complejidad y credibilidad.


El idioma Erkyno dominante a lo largo del mundo de la novela, se asemeja al inglés medieval, con nombres que suenan anglosajones y bíblicos. Además el castillo adopta el modelo feudal utilizado comúnmente en el género. También encontramos referencias a leyendas el rey Arturo y sir Lancelot, Alfredo el grande, Baba Yaga, y Amaterasu lo que le da más sustento y credibilidad. La obra tiene una narrativa muy ágil, te atrapa desde el primer momento y no te suelta hasta terminar de leer los tres volúmenes consiguientes. Si bien son un poco pesados con un poco más de 600 páginas cada uno hablamos de más de dos mil hojas, que a un lector promedio no debería espantarlo. Sobre todo si vemos la facilidad de avance con la que uno se adentra en la historia. 


Muy pocos libros salvo la guerra y la paz y el conde de Montecristo que manejen esa cantidad de personajes te hacen leer con ansias, ya que generalmente uno termina avanzando esperando llegar al desarrollo de los eventos que uno añora. En definitiva estamos ante la mejor obra de literatura fantástica escrita, superada únicamente por tolkien. Y aunque los puristas me quieran sacrificar, me atrevo a decir que supera la canción de hielo y fuego de George R. R. Martin. Ese que escribió Juego de tronos en HBO.

3 comentarios:

  1. En serio es tan bueno? que solo lo supera Tolkien y lo comparas con el conde de Montecristo en donde a traves de su lectura vives y sientes con la misma intensidad que el personaje que reclama venganza? Si esta descargable, cuando puedas me lo envias para poder corrobar tu esmeralda de la literatura.

    ResponderEliminar
  2. Si de ese calibre. A la fecha no he encontrada nada en el genero que ahonde tanto en la psicología de los personajes

    ResponderEliminar
  3. Sin lugar a dudas corroboro tu opinión. Sí, es infinitamente superior a Canción de Hielo y Fuego, donde algunos personajes caen en estereotipos. Aquí no, aunque Williams se inspire en la obra de Tolkien, consigue crear un mundo si no igual al del susodicho llegando a la altura. Y la profundidad con la que trata a los personajes y los paisajes, es sencillamente genial.

    ResponderEliminar